martes, 19 de noviembre de 2013

Valerie Marignon 09/03/2013


No hay hechos, sino sólo interpretaciones.




Nietzsche plantea este aforismo en posición contraria al positivismo que plateaba solo la existencia de hechos contrastables fenomenológicamente. De una verdad absoluta e incuestionable. De un hombre acabado y racional por sobre lo animal y sensible.

A lo que sucede un concepto base de este gran filosofo como lo es la voluntad de poder, que ya en la gaya ciencia propone como algo inacabado, en continuo crecimiento que daría cuenta de la verdad como voluntad de poder, de poder hacer, como un formulado o póstumo subjetivo.

Es evidente al leer la incursión de Nietzsche  que en su pensamiento se traduce el lenguaje occidental de la modernidad. Lo devela y da cuenta de su relación y búsqueda inevitable con la psicología. Su relación con la filosofía y su interpretación sin salvedades en tanto toma de posiciones, ya no como una refutación o aseveración es lo que lo une a la psicología profunda.

Su innegable influencia en la búsqueda Freudiana y en el existencialismo, como así también en las antologías cognitivas, son parte de lo que a este pensador lo hace tan rico y trascendente en el área psicológica.

Es que se le debe todo un revelamiento de la concepción del poder y su manipulación que luego será expandida por el pensamiento de Foucault, entre otros. Una concepción de hombre y mundo mas allá de lo dado, en continuo adquirir y sin embargo atento a sus instintos más bajos y natos. Un súper-hombre que más allá de lo ad-venido se forma y desarrolla de modo sensato. Mas allá del bien y del mal, mas allá del principio de placer, mas allá de la cultura colectiva.

La psicología nitzscheniana y freudiana tienen varios puntos correlativos. Uno de ellos es  la concepción de que la sociedad oprime por medio de renuncias las pulsiones instintivas del hombre, a cambio de pertenencia y contención. Así es como lo plantea claramente Freud en un texto elemental de su desarrollo teórico : ‘el malestar en la cultura’ escrito en 1930. Esto quiere decir que, no es sino a través de renuncias incomodas y aceptación de imposiciones que se es parte de este universo hablado y re-presentado.

Una cultura que impone hechos a dichos, que valoriza la bondad (limpio y puro) por sobre lo que se considera malo (conflictivo y tanatico). La valentía, por sobre la cobardía, y así dejar a cuentas de un confesor cuestiones que implican malestares del ‘alma’, del ‘corazón’, ‘inconsciente’. Friedrich es un incursor en el desenmascarar naturalezas humanas, tendencias de eternos retornos a lo mismo con el fin de encontrarse y encontrar su verdad, la verdad que el hombre conlleva esencialmente y pugna por llevar a cabo como especie.

Situar un si-mismo que lo trascienda con su raciocinio, su destrucción, su arte y dominio. Dejando de lado una conciencia moral impuesta que angustia y a la vez libera tranquilizando en un vacío de palabras. Palabras que en si no representan, que mienten por no ser la cosa. Por lo irrepresentable de lo real, de lo que el considera el mundo de los sueños.

En su camino al desarrollo de una creencia por debajo de lo imperante, en su crítica, encuentra un consuelo que lo hace olvidar. Una producción subjetiva pero que a la vez produce una especie de calma y un dolor que en pequeñas dosis conforma la salud, el arte.

Un arte que necesita de lo dionisiaco como el descontrol de la embriaguez, de lo brutal, tanto como de lo apolíneo que emblema lo racional y el control. Así es como se transformarían representaciones que harían posibles la vida de modo metafórico hacia lo originario y natural como fuente.

La obra de Nietzsche es tan trascendente en el desarrollo de toda ciencia por haber hecho de bisagra develando un pensamiento y un hacer que recurre, connotando  las dos caras de una misma moneda, y admitiendo que ambas son necesarias.

El sentir lo subjetivo como algo que es inherente a todo desarrollo, ya sea científico, religioso o poético, que es una cuestión de individualidades más que colectividades que deberían de buscar la verdad en cada uno es lo que en mi área en particular denoto épico.

Psicología profunda de la mano de teorizaciones filosóficas, de reflexiones sociales y religiosas, científicas que sin la influencia de pensamientos tan fuertes como lo son los de Friedrich Nietzsche no nos hubieran encaminado a una mejor comprensión de los pesares humanos.





Valerie Martignon

Licenciada en Psicología



La Ley de Salud Mental 26.657: sus efectos en la Práctica del Psicólogo.



Una ley de derechos e inclusión.

Un cambio de paradigma que propone y promueve un camino a una salud comprendida de un modo diferente al establecido. Una salud como potencialidad individual y proceso comunitario. Comprendiendo aspectos sociales, culturales, económicos y familiares de cada individuo.
Es necesario entender el hecho de que a partir del momento de su puesta en escena no podemos mas que darnos por enterados y así atravesados por este progreso a nivel profesional y comunal.
Como psicólogos, en nuestra práctica, somos vehículos de un bienestar, de vivencias de crecimiento y muchas veces, también, somos parte de la exclusión a lo diferente. Sea en una institución monovalente como victimas, espectadores, artífices de malos tratos, de segregación y dominación, o bien, ateniéndonos a una peligrosidad asignada por un miembro de la medicina o la justicia. Estamos frente a un compromiso no solo ético si no mas bien de calidad humana total, de ser como sujeto y no como objeto, al notar que es necesario un compromiso que nos invita a invitar a otro fuera del encierro, y que sea el trabajo interdisciplinario el modelo. No es poco el vuelo de esta nueva promulgación, proponiendo lazos sociales desde una internación mas breve, en hospitales generales, un espacio que abre el panorama a mas redes de contención social. Hablar de riesgos inminentes, prohibir la apertura de hospitales psiquiátricos, los cierres paulatinos de los mismos, recalcar los derechos de acceso a historias clínicas, dejar de lado la discriminación para dar paso a la verdad de lo individual, es un acto revolucionario. Un cambio de visual desde donde nuestra profesión queda en un accionar a disposición de un órgano de revisión, tanto de las instituciones como de los vínculos y actos vivenciados dentro. Lugar de trabajo codo a codo con médicos psiquiatras, y profesionales de la salud de diferentes ámbitos, psicopedagogos, trabajadores sociales y enfermeros.
 El antiguo lazo se rompe en tanto se consideraba el hospital como un asilo, ni mas ni menos que un sistema de control social, una medicalización que tapona con fármacos lo vital de algunos ciclos inclusive. Hoy irrumpe la singularidad de la persona y la circunstancia, de su familia y el respeto a prácticas psicológicas, técnicas y comunitarias, de acompañamiento que apoyan un tratamiento y seguimiento hacia la libertad. A partir de esta promulgación nuestra labor da un vuelco a los ojos de antiguas concepciones sociales. La noción de salud y enfermedad está en manos de los que éticamente nos comprometimos a investigar, a dar información validada y de los que hablamos del ‘alma’. Así se convierte a éste en un momento histórico como oportunidad en puerta al cambio, de una apertura que nos lleva inexorablemente a la mejora en la calidad de vida de miles de damnificados. Al cambio de nuestra practica desde el momento en que somos considerados ante la ley como agentes necesarios para conformar un equipo, que en la interdisciplina podría velar por la mejora constante de un régimen y sistema desfasado de las necesidades y problematicas actuales.
Las nociones médicas tradicionales nos empantanan en una realidad hostil y homogenea. ¿Cómo podría nuestra practica darse lugar y espacio con un panorama de ese orden? La actualidad es otro cuento, comprendiendo la diversidad, dando cuenta de que esto es lo que nos enriquece y nos da pautas de cómo en nuestro saber diario, en nuestra formación continua de actualización debemos mirar y ver al otro. Un distinto que no nos da temor, si no que nos implica en un trabajo solidario hacia diferentes coyunturas y conjeturas. Sin más apartados del grupo y puestos en paréntesis por el desorden que implican a un sistema, más bien comienza a conformarse una interpretación de la realidad con matices, este es nuestro ámbito de trabajo. Las cualidades, capacidades y angustias son las que nos forman seres sociales con la riqueza que esto implica, en la con-vivencia con otro que refleja nuestras carencias y virtudes.
Es a los efectos de nuestra practica el poner el diagnostico en observación, la internación involuntaria psiquiátrica en cuestionamiento y propiciar la implementación de las nuevas reglamentaciones en la apertura de nuevas ofertas de sanidad en atención primaria, ambulatorias.
La desmanicomializacion como marco de referencia a una legalización de un nuevo concepto de hombre. Un hombre que es creativo, digno en su individualidad. Un sujeto prisionero de pasiones y capitán de historias personales y leyendas, mas allá de esto, no un paciente, no un numero de ficha, no un loco. Una historia, y en esa su vida y condición reflejadas en un porqué y varios para qué. Solo así y allí, creo que es efectiva una mirada profesional. Mejor que una mirada, varios enfoques que en conjunto también lean de diferentes modos la misma producción. Allí es pertinente la contención y el cuidado, dejando de lado el aislamiento y estigma.


Lic. Valerie Martignon
M.P. 1250